La maquinaria humana*
por Javier Bolaños
Hombre máquina
Si por máquina entendemos a un conjunto de aparatos combinados, dispuestos para transformar energía en pos de un resultado acabado, lo que en concreto busca una máquina es alcanzar algún tipo de totalidad.
Uno de los principales interrogantes que orientan ciertas investigaciones en ciencia, remiten a la respuesta que cada una de sus disciplinas dará a la imposibilidad de totalizar que se evidencia, justamente, cuando se advierte que un abordaje sólo puede ser puntual. Esto es interesante. Luego de las aseveraciones del matemático alemán Georg Cantor, nos resulta inadmisible hablar de una totalidad (por extensa que sea) sin aceptar que solo es posible hacerlo, a la hora de considerar la universalidad, en términos de totalidades. Lo impactante de dicha afirmación es que algunas de dichas totalidades no existen al momento previo de ocuparse de ellas, sólo existen porque, primero, alguien lo decide. Y solo existen porque alguien, luego, las pone en juego: “Todas las cosas, ya finitas ya infinitas, son definidas y, exceptuando a Dios, pueden ser determinadas por el intelecto” (Cantor, 99) 1.
Tiempo después de Cantor, y en consonancia con él, Jacques Lacan durante su Seminario O Peor(103), rescata el trabajo de Jacques Brunschwig con las pruebas de no-conclusión en silogística modal. En 1969, Brunschwig afirmó al respecto: “(…) lógicamente se nos lleva a suponer que Aristóteles a veces tuvo que hacer uso de la indeterminación de lo particular sin decirlo expresamente; esta forma de hacer las cosas, si se verifica, permitiría decir esta vez que el máximo particular no solo está muerto, sino que está realmente enterrado” (22) 2. Apoyándose en Aristóteles, Brunschwig expone que alcanzar La Totalidad, utilizando el pensamiento (razonamiento), es impensable.
En la última década, el filósofo francés Quentin Meillassoux toma la posta al afirmar que es necesario volver a encontrar en el pensamiento ese “poco de absoluto” suficiente (2015, 85). Ese poco de absolutomuestra que la totalidad solo es alcanzable si advertimos, primero, que Lo Absoluto es pluralizable. Tal vez de eso se trate el misterio de la vida: de una jerarquía ilimitada de modos determinados(Cantor, 99).
Elegir
Por otro lado, los límites y vicisitudes del hombre.
Sabemos que Gaëtan Gatian Clérambault registró en el hombre el fenómeno del automatismo mentalcomo una patologización del pensamiento, pero que fue Sigmund Freud quien generalizó ese fenómeno llevándolo a los fundamentos del pensamiento normal. Lacan, más tarde, ubicará allí lo simbólico.
Sea como sea la manera en que se lo entienda, en todo automatismo el punto es siempre el mismo: “(…) el proceso se realizará, esa es su capacidad esencial, sin la consciencia, la guía, ni la intervención directa de aquel implicado en esto. La perspectiva de este último no estará, jamás, en juego en el funcionamiento de dicho proceso” (Bolaños, 50).
Algo es esencial en el asunto: en un proceso automático el resultado parece estar garantizado y, en última instancia, eso promete una franca seguridad.
Independientemente de que el automatismo en el hombre y en la máquina no sean del todo equivalentes, y tampoco sus consecuencias, la mayor cantidad de respuestas en el hombre que se sostienen de dicho automatismo, se extienden. Tal vez como mecanismos de defensa. Eso nos lo muestra nuestra práctica como psicoanalistas.
Lacan asevera que ello es posible porque allí, en la respuesta automática, el hombre, sin saberlo, también busca alcanzar la satisfacción (50).
En psicoanálisis se dice habitualmente, que el interés que se tiene por el hombre, lo es en tanto este es capaz de elección. Sí, pero miremos un poco más en detalle: elegir es escoger, tomar, porque se prefierealgo o alguien para algún fin. Por supuesto, es justamente así como resuelve el hombre la imposibilidad de totalizar: prefiriendo. Pero no hay que desconocer que cada vez que se prefiere, la causa de dicha preferencia es la que indefectiblemente condiciona la elección.
Lo extraño sucede cuando se realiza una elección decidida y rápidamente se infiere que allí anida la singularidad humana. En psicoanálisis se insiste con ello. Pero es imperioso señalar que el uso incesante de la palabra singularidad (que justamente por ello, toda palabra, tiende a banalizarse), conlleva un problema para su praxis. Aclaremos que, esta palabra (singularidad), de ningún modo remite a lo diferente y único, sino que, por el contrario, indica la distinción o separación de aquello común, pero sin que cada parte logre dejar de serlo. Lo singular siempre es alojado por lo universal; fue una singularidad lo que sucedió allí: lo que muestra que hay también en lo universal, esa posibilidad. Lo acontecido habla tanto de uno como de otro término. Incluso a la inversa, lo universal se presenta como singular cuando se torna en algo fuera de lo común o extraordinario.
Es por eso que la singularidad remite también al estado que pronosticó el precursor de la informática moderna, Alan Turing. Se trata de lo que ocurrirá, fue su idea (compartida por muchos actualmente), luego de que el hombre se fusione con la computadora. Tal vez ella (la computadora) entrando en el cuerpo y cerebro humano, para hacerlo más sano y más inteligente. Este cambio tecnológico busca imponer una inteligencia no biológica, para modelar, al cerebro humano.
Raymond Kurzweil, en The Singularity is Near, asegura en esta vía, que la ingeniería inversa 3 del cerebro humano puede ser considerada el proyecto más importante en el universo (2005). El objetivo del proyecto es entender exactamente cómo funciona el cerebro humano, luego utilizar estos métodos revelados para entender mejor al hombre y, al final, reparar el cerebro cuando sea necesario. Amplificar en gran medida un fenómeno natural es ciertamente lo que la ingeniería es capaz de hacer. Sin embargo, Kurzweil, al ocuparse ya de la mente humana, realiza una llamativa pregunta: ¿cuántas mentes conscientes hay en el cerebro? Hay evidencia, responde, de que puede haber más de una (2013). Y cada una con su propio universo.
Y, como si fuera poco, hay experimentos que, asegura, parecen demostrar que el hombre empieza la implementación de sus elecciones antes de que sea consciente de lo que ha hecho (2013). Indudablemente, al hombre, algo lo condiciona y determina.
Decidir
A partir de estos antecedentes, puede inferirse que al hombre no le preocupa la máquina en sí, pues con ella convive desde que nace (lo que le resulta muy útil), lo que realmente le preocupa es la Otra máquina, aquella que puede poner en peligro el camino donde naturalmente cree que va. Y como a la primera no podrá detenerla, tal vez deberá preguntarse si frente a la segunda tiene algo más. Si lo humano involucra algo más. Lo más complejo en el ser humano es, justamente, alcanzar en concreto, un modo de solución no maquinal.
Por eso, decidirno es solo elegir a partir de una reflexión formada, sino que, al final de cuentas, es pagar el costode haber elegido. Y eso, no es de máquina. Ahora queda por ver, si es humano.
* En Revista Saltos 6.
Javier Bolaños. Psicoanalista. Máster en Psicología. Presidente y miembro fundador de Fundación Salto (Argentina). Editor en jefe de la revista académica Saltos. Cofundador de Leap (Lacanian Encounter Association of Psychoanalysis) en los Estados Unidos. Ha sido docente de grado y posgrado en la Universidad Nacional de Córdoba, así como del Sanatorio Morra en Córdoba, Argentina. Analista, docente y supervisor en Psicoanálisis.
Javier Bolañosis a Psychoanalyst. President and Founder Member of Fundación Salto. Editor in chief of the academic Journal Saltos. Co-founder of Leap (Lacanian Encounter Association of Psychoanalysis) in the United States. Grad and post-grad faculty at Universidad Nacional de Cordoba as well as Sanatorio Morra in Cordoba. He is committed to Psychoanalysis as an analyst, a teacher, and a supervisor.
Notas
- “Omnia seu finita seu infinita definitasunt et excepto Deo ab intellectu determinari possunt” (Cantor, 99).
- “On est donc logiquement conduit à supposer qu’Aristote a dû parfois faire usage de l’indétermination de la particulière sans le dire expressément; cette manière de faire, si elle se vérifiait, permettrait de dire cette fois que la particulière maximale est non seulement morte, mais bel et bien enterrée” (Brunschwig, 22).
- La ingeniería inversa es un método de resolución. Aplicar ingeniería inversa a algo supone profundizar en el estudio de su funcionamiento, hasta el punto de que se pueda llegar a entender, modificar y mejorar dicho modo de funcionamiento.
Referencias bibliográficas
Libros
Cantor, G. (2006). Fundamentos para una teoría general de conjuntos. Barcelona: Crítica.
Kurzweil, R. (2005). The Singularity is Near. When Humans Transcend Biology. New York: Viking.
Lacan, J. (2012). O Peor. El Seminario. Buenos Aires: Paidós.
Meillassoux, Q. (2015). Después de la finitud: ensayo sobre la necesidad de la contingencia. Buenos Aires: Caja Negra Editora.
Revistas
Bolaños, J. (2018). Automatismo y Autonomía: dos perspectivas (anti)humanas. En Revista Saltos 5. Córdoba: Fundación Salto.
Brunschwig, J. (1969). La proposition particulière et les preuves de non-concluance chez Aristote. En Cahiers pour l’Analyse 10. La formalisation. París: Éditions du Seuil.
On-line
Kurzweil, R. (2013). Cómo crear una mente. El secreto del pensamiento humano. Disponible en: https://es.scribd.com/read/282865472/Como-crear-una-mente-El-secreto-del-pensamiento-humano.Recuperado el 20/12/2019.