Psicoanálisis y atención virtual

por Javier Bolaños

Autores: JB, Julieta Lucero Neirotti, Florencia Bernthal Raz

“Habla para que yo te vea”

(Sócrates en Hernández Flores, 2010, 7). 

“¡Oh, matemáticos, aclaren el error!

El espíritu no tiene voz, porque donde hay voz hay cuerpo”. 

(Leonardo Da Vinci en Agamben, 2007, 7).

En el presente artículo, y en razón de la situación de pandemia que atraviesa el mundo entero, buscamos desarrollar algunas ideas breves en torno al trabajo y al porvenir del psicoanálisis en esta nueva era de la atención virtual. 

No desconocemos por supuesto, que, previamente al COVID-19, psicoanalistas ya hacían uso de distintos dispositivos para realizar su práctica. Sin embrago, y aquí radica nuestro interés en este planteo, después de un tiempo de trabajo suficiente y a raíz de lo acontecido, consideramos necesario re-situar las coordenadas de nuestra praxis. Es que la preponderancia de la virtualidad, parece, desde hace tiempo ya, mostrarnos el estatuto proliferante que pueden adquirir los vínculos: alguien se conecta y al minuto siguiente ya no lo está. El corte, pero también el inicio de cada vínculo, sucede hoy, probablemente, con más asiduidad. 

En consecuencia, para llevar adelante nuestro quehacer, sin que ello se sujete de una conexión y reconexión más, es necesario que sepamos transmitir qué es lo que específicamente sostiene una práctica psicoanalítica. 

El éxito aparente de la atención virtual nos ha mostrado, por ejemplo, que es posible prescindir de la presencia fisca del médico, del terapeuta y del psicoanalista, como también de un consultorio equipado para dichos fines laborales. Incluso, en ocasiones, puede prescindirse de nuestra imagen. ¿Qué queda de nosotros entonces? O, mejor dicho, ¿qué es lo que hace presencia cuando podemos estar al otro lado del mundo? Habrá diversas respuestas, pero para nosotros, psicoanalistas, ello supone el esfuerzo de simplificar nuestra práctica a la mínima expresión.   

Es necesario aclarar que lo anteriormente mencionado comporta una dificultad más: un psicoanálisis no es salud mental, no conlleva en su horizonte un ideal de regulación ni de homeostasis, sino que implica, por el contrario, la producción de elementos que pueden provocar desajustes en aquel ideal, para estimar, luego, ajustes convenientes. Pero ¿es posible realizar semejante tarea de re-orientación, por un medio virtual o, incluso, en uno sin el soporte de la imagen?

Tal como dijimos, si la mirada puede no estar en juego en esto, es que quizás no sea allí donde radique el estribo de un psicoanálisis. Y desprovistos de ésta, y otros elementos, aún persiste la voz. Es ella quien sí tiene la función de sostener el encuentro. No se trata de que ella sea el único operador en juego en un psicoanálisis, por supuesto, pero es ella quien oficia de sostén del mismo. Pero, ¿cómo?

Haremos solo un par de puntualizaciones. ¿En qué consiste nuestra praxis? En la puesta en acto de un método de tratamiento que fue enunciado por Freud de modo un tanto enigmático: “donde ello era, yo debo devenir” (74).  Allí residía, al parecer, la clave de la operación analítica: en un trabajo cuyo procedimiento que se sostiene, no en la subjetividad, sino en algún rasgo de la corporalidad del hombre. Sabemos también, gracias a su noción de “spaltung”, que dicho trabajo solo es posible si dejamos en claro cuál fue la razón por la que Freud se ocupó también del yo: por su imposibilidad primaria de unificación. La coherencia del hombre llega luego, pero ese no es hoy nuestro punto.

Un psicoanálisis sucede cuando dicha spaltung, en tanto basamento real de lo subjetivo, acontece donde antes, en otro lado, solo había posibilidad de descarga libidinal. Según Freud, eso lo cambia todo: antes de alcanzar cualquier subjetivación, un objeto libidinal -y por eso corporal del hombre- toma el mando. Y allí, en ese doble movimiento, el yo deja la infatigable búsqueda de coherencia y la libido, por dicho encuentro, se re-dirige. 

Y allí está la clave sostenida por Freud: donde se espera solución yoica, una consistencia corporal funciona como apuesta y hace presencia. Es el comienzo de una orientación nueva. La voz, en psicoanálisis, conlleva y causa ese nuevo comienzo.

Al parecer, en 1964, a esto se refería Jacques Lacan al referir: “(…) el arte de escuchar casi equivale al del bien decir. Esto reparte nuestras tareas. Ojalá, estemos a su altura” (129). El arte de la escucha, en psicoanálisis, solo encausa, si hay, en juego, también una voz. Ella es quien puede hacer presente ese objeto libidinal, sin camuflajes, que está operando en el método. En otras palabras, que no haya apoyatura en lo físico, no implica, de ningún modo, entender que la presencia en psicoanálisis corre el riesgo de transformarse en ausencia. Pues nunca se trató de eso. Es por ello, que es necesario devolverle su estatuto.

Sin embrago hay una dificultad más que queremos despejar. Si la voz conlleva ese objeto, operando como el único cuerpo con el que, a priori, contamos frente a otro y decidiendo que ese será el soporte fundamental en nuestro trabajo: cómo continuar realizando nuestro quehacer en una época donde la voz parece estar resultando “casi enteramente planetarizada, y hasta estratosferizada por nuestros aparatos” (Lacan, 282). ¿Cómo hemos de alcanzar el hecho de que la voz del psicoanalista no advenga como una más? Tal vez esa sea la gran tarea a la que debamos abocarnos en el futuro. Por ahora solo podemos decir, sin dejar ningún espacio a la duda, que la voz podrá cobrar valor solo si se pone en acto. Siempre.

Referencias bibliográficas

Agamben, G. (2007). Infancia e historia. Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora.

Freud, S. (1991). 31ª Conferencia: La descomposición de la personalidad psíquica. Tomo XXII. Buenos Aires: Amorrortu.

Lacan, J. (2010). Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis. Libro 11. Buenos Aires: Paidós.

Sócrates en Hernández Flores, M. (2010). Tesis de Maestría: Recorridos y representaciones espaciales de la Ciudad de México de personas con discapacidad visual: un entorno discapacitante. México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social -CIESAS. Recuperado el 13/07/2020 en http://repositorio.ciesas.edu.mx/bitstream/handle/123456789/128/M410.pdf?sequence=1